Sunday, October 25, 2015

El hombre que caminaba sobre el color - Didi Huberman

El hombre que andaba en el color:
Trabajo sobre el libro arriba citado, escrito por Geoges Didi-Huberman, nacido en Saint-Ètienne en 1953, historiador y ensayista francés; realizó sus estudios en Roma y Londres. Fue responsable de diversas exposiciones, y entre sus influencias más evidentes se encuentran Freud, Foucault, Pseudo Dionisio Areopajita y Platón. Ensayo ontológico de cuerpo onírico y prosa poética abarrotada de metáforas, diríase que gran parte del texto tiene una estructura alegórica. El ensayo está estrictamente dedicado a la obra de James Turrell.
La alegoría comienza en un entorno bíblico, más concretamente en el Éxodo “Camina sin fin; parece que esto durara cuarenta años” tratando a un ser denominado El Ausente. Este ente de carácter indeterminado, un contenedor del todo y de la nada, es tratado y surgido como y de una dimensión del deseo del hombre, tal vez una vaga esperanza de comprensión o de apoyo proporcionada por la soledad y la necesidad de una meta o un guía. A lo largo de la obra se clarifica un fuerte sentimiento de ridículo hacia las prácticas y pruebas de Dios hacia el hombre.
Como tema central de la obra, dentro del tratamiento de fábula que impera en su hilo discursivo, los colores y la luz son el nudo gordiano del marco metafísico, entendidos como una dimensión ontológica del pensamiento y los sentimientos del ser. La percepción comienza en el ser siguiendo la deducción evento, cosa.
La concatenación Ontológica-Teológica obliga a crear una subdivisión de términos. Sensaciones, reflexión, color y luz; vacío, lleno, motor sensacional.
Retomando el hilo, el ente principal, geometra espacial, al vagar por el desierto (humanidad) entra en un proceso de distorsión espacio-temporal capitaneada por el color y la luz. Esto no es más que un marco alegórico dirigido a introducir la obra de Turrell como un éxodo espiritual.
Una obra de carácter impactante n la que entra en juego no solo la pieza central si no la escenografía, primero a través de la luz artificial si no mas tarde a través de la yuxtaposición entre el artificio y la naturaleza. Mediante la unión de la luz y el color Turrell elimina el espacio creando un templo adimensional con su obra, así el protagonista no cesa de caminar infinitamente por la amplia obra del autor, siguiendo su progresión y evolución
Así Turrell prescinde de la forma tangible, creando una construcción metapsicológica del espacio desdibujado por la luz creando una impresión de tendencia infinita. Este hecho cierra el círculo metafórico del desierto como un vacío del espacio visual.
La procesión de un prosa onírica confiere a la obra una ligereza y amenidad que facilitan la comprensión e invitan a seguir a nuestro protagonista en su solitario viaje por el universo expansivo de la obra de Turrell, con la estructura clásica de un ensayo ejemplifica y muestra soberanamente bien el nudo gordiano del arte y el tratamiento, experimental en este caso, de la forma y el color en el espacio físico, ajeno y yuxtapuesto a la pieza central abriendo el objetivo del lector y expandiendo el campo visual a la hora de valorar y disfrutar de una obra.

Bibliografía:
Arteyaparte.com
Es.wikipedia.org
El hombre que andaba en el color. Didi Huberman
La era del vacío. Gilles Lipovetski

La cena. Platón

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